El otro día me encontré en la universidad con mi querido amigo Víctor. Para los que no lo conocéis es una de las personas más inquietas e inteligentes que conozco. Sabe mucho de música, de cine y de informática, además de ser un crack en sus varias profesiones (ya me invitarás a algo por los comentarios :)).Por supuesto tiene un blog que os recomiendo desde aquí a pesar de que no puedo estar más en contra del título ;)
El caso es que este chico genial me comentó "he visto que tienes un blog" a lo que delicadamente añadió "¿Cuál es el tema?". Yo ya llevaba unos días dándole vueltas a esa peliaguda cuestión. Todo blog sobre cómo bloguear empieza con la regla número uno: "Encuentra un tema para tu blog".
"Un tema para tu blog" no es ni más ni menos que algo sobre lo que sepas mucho y que por ello te resulte fácil escribir con relativa periodicidad.
Él, que es un caballero además de buen amigo, me dijo que no tendría problema en encontrar uno ya que soy una persona cultivada. Sólo puedo sonreír ante ese comentario y confesar mi reflexión última sobre el tema:
Debido a mi falta de conocimiento profundo sobre ningún asunto (al menos ninguno interesante para el público en general) no tendré un tema concreto. Aquí se hace un silencio sobrecogedor, avemarías, ojos en blanco y cabezas en movimiento de negación.
Así que ese será el tema de este blog: esas cosas que alimentan esa pequeña luz dentro de mí, que me hacen como soy. Una canción, una fotografía, un restaurante, unos zapatos...Intentaré que sea ameno y tenga un orden y un sentido. El sentido último es ese, compartir lo que me inspira.
Como diría mi amiga Milagros: "¡Que empiece ya!".

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